Artículo: ¿Qué nos toca hacer?

“Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades.” Nelson Mandela.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948, siendo uno de los documentos más extendidos en la historia de la humanidad sin embargo la conquista por los Derechos Humanos ha sido (y aún es) una contienda que se ha extendido por miles de años y además que lamentablemente ha cobrado millones de vidas, a pesar de esto hoy en día, la mayoría de personas pueden gozar (parcialmente) de ellos.

La organización Unidos por los Derechos Humanos (2010) expone que desde el Cilindro de Ciro (Considerada la Primera Declaración de los Derechos Humanos) en 539 a.C., hasta la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948; pasando por Grecia, India, el Derecho Natural Romano, atravesando por la Carta Magna en Inglaterra en 1215 d.C., las luchas por la independencia de los diferentes países, la revolución francesa, hasta llegar al punto máximo de crisis de los Derechos Humanos, en la Segunda Guerra Mundial, todos estos eventos son importantes en la contribución de la formación de lo que hoy se conoce como Derechos Humanos.

Las personas que tenemos el interés en trabajar, difundir, promover o defender los derechos humanos nos vemos en una constante que ha permeado a la largo del tiempo y que no es otra más que, hay personas que no están de acuerdo con los derechos humanos. Históricamente muchos grupos se han opuesto a darle derechos a grupos que consideran que no los merecen; las mujeres, las personas afrodescendientes, las personas que viven con alguna discapacidad, las personas con diferentes creencia religiosas, la población LGBTI, las personas que viven con VIH son sólo algunos de los muchos grupos que han visto limitado el ejercicio de sus derechos humanos.

Uno de los temas de actualidad en lo que refiere a los Derechos Humanos es el que corresponde a los Derechos Sexuales y Reproductivos que no es otra cosa más que proporcionar a las personas derechos en el ejercicio de su sexualidad como lo es el poder decidir libremente sobre el propio cuerpo, obtener información precisa sobre sexualidad y a vivir libres de violencia entre otros.

No es irracional el que las organizaciones que trabajamos temas relacionados busquemos que las personas sean libres de decidir sobre su cuerpo, su vida y su sexualidad, permitiéndoles expresiones propias de la diversidad de la especie humana, sin embargo, en Latinoamérica como en muchas partes del mundo, hay grupos que se oponen al avance en Derechos Humanos, y muchos de ellos lo hacen fundamentados en el machismo, el clasismo, el sexismo y por supuesto, la homofobia.

En muchos países alrededor del mundo existe una constante impulsada principalmente por los grupos de derecha y por las iglesias, éstos son movimientos que, explícitamente hablan de su libertad de expresión para salir y las calles y marchar en contra de los derechos de las personas LGBTI y las mujeres; exigiendo a los Estados la no imposición de lo que denominan “Ideología de género” pues dicen que a los gobiernos no les corresponde educar a las niñas, niños y adolescentes; no obstante, las democracias se caracterizan por ser laicas y científicas, de modo que sería un absurdo permitir que a las infancias se les adoctrinara exclusivamente con ideologías religiosas.

Lo que estos grupos denominan como “Ideología de género” es una serie de estudios científicos que se vienen realizando desde hace ya varias décadas que exponen a la sexualidad humana como algo más complejo que la simple reproductividad; que posee elementos psicológicos, sociales, biológicos y culturales, dicho esto, no se pretende imponer una ideología a las infancias (como históricamente lo ha hecho la religión católica) sino que se busca que conozcan la diversidad de posibilidades que implica el ser un ser sexuado, lo que generaría una sociedad mucho más justa, incluyente y respetuosa hacia las personas, además de crear adultos capaces de tomar decisiones conscientes, responsables, saludables e informadas.

En efecto, los países de Latinoamérica aún tenemos mucho que trabajar en el tema de Derechos Humanos, no solo para las personas que formamos parte de la diversidad sexual, sino en materia de salud, educación, inclusión laboral y justicia social. Es cierto que aún hay muchas acciones que realizar no obstante hay que tener qué nos toca a cada cual hacer, más allá de dónde vivimos o donde trabajamos, nuestra clase social o ideología política, si queremos una sociedad libre y democrática es necesario primero respetar los Derechos Humanos de todas las personas.

Artículo por Carlos Ibarra, México, miembro del Grupo de Referencia de Juventudes (GRJ) GayLatino.

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